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NO POR MUCHO MADRUGAR AMANECE MÁS TEMPRANO:

  • cpftherapist
  • 7 jun 2021
  • 2 Min. de lectura

DECEMBER 26, 2019 BY CLARA PEICHER DE FLEISCHER PA


​​Durante esa primera entrevista, conocí a una Janet desilusionada. Venía de un fin de semana intensivo, -de uno de esos ‘tratamientos’ que prometen resolver los problemas de pareja rápido y sin dolor-. Efectivamente Janet, impulsada por el terapeuta, había logrado romper con una relación tormentosa, de esas que nos hacen sentir en una montaña rusa permanente. Sin embargo, pasada la excitación de haber “hecho lo correcto”, se encontraba angustiada, sin poder dormir, se encontraba extrañando a su novio, queriéndolo buscar, escribiéndole emails y debatiéndose entre apretar el botón y enviárselos o no. Se encontraba tan atormentada como antes, pero ahora conflictuada entre dos aspectos propios: el que anhelaba una relación con él, -e imaginaba como todo podría arreglarse si él cambiaba y ella también-, y otra parte en la que, -cual niña obediente-, primaba su necesidad de complacer a su terapeuta, y no llamar porque en el intensivo, le habían “prohibido” intentar comunicarse con esta persona tóxica para ella.

Había cambiado una dependencia por otra, y ahora que ya no tenía la presencia del terapeuta, se sentía sola y perdida.

Cuando queremos un cambio, es importante preguntarnos qué estamos buscando. Pues en el mundo emocional no existen los tratamientos express, si lo que buscamos es volvernos libres y verdaderamente independientes, dueños de nosotros mismos; necesitamos buscar un proceso que nos permita alcanzarlo. El crecimiento no admite atajos. Quizás por ello es tan poco popular. Quizás por ello es que muchas veces preferimos una pastilla para no sentir, un tratamiento relámpago para salirnos de nosotros mismos con la esperanza de convertirnos en otro, y de ahorrarnos el tener que pasar por un proceso de crecimiento emocional, con los dolores del crecimiento que éste conlleva, pero también con los logros, las alegrías, las satisfacciones de vernos y sentirnos dueños de nosotros mismos.

Hay razones que nos llevan a escoger la pareja que escojemos. Romper con una relación tóxica es el inicio, no el final de un camino. Sino nos damos el permiso de entender por qué nos atrae éste tipo de personas, inevitablemente nos encontraremos repitiendo los mismos patrones; escogiendo parejas similares a aquella que dejamos; con la dolorosa consecuencia del daño y la desesperanza que se seguirán acumulando dentro de nosotros.

El permitir que otra persona se convierta en nuestro alter ego, puede que sea de ayuda en un momento crítico dado, pero nunca va a ser la solución. Al hacerlo, le estamos entregando a esa persona todo el poder sobre nosotros. Darnos el tiempo, y trabajar en un proceso terapéutico para entender, procesar y cambiar éste tipo de escogencia, es lo que nos va a hacer dueños de nuestro destino, y con ello el poder para verdaderamente cambiar, no porque un otro nos diga que debemos hacerlo, sino porque queremos algo mejor para nosotros y ahora tenemos las herramientas para lograrlo.


Clara P Fleischer.

 
 
 

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