QUE TIPO DE PAREJA ERES?
- cpftherapist
- 7 jun 2021
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La vida de una pareja va cambiando a lo largo del ciclo vital.
No es lo mismo ser dos que convertirse en una familia. No es lo mismo ser padres de bebés que de adolescentes; no es lo mismo volver a ser dos después de muchos años haciéndole lugar a los hijos, no es lo mismo ser jóvenes que ser ancianos.
Si bien las reglas de convivencia se establecen desde el inicio, generalmente son acuerdos tácitos que no son hablados ni mucho menos escritos. Estas reglas se redefinen a lo largo de la vida en común de la pareja, van cambiando según sus circunstancias cambien.
Mientras más clara tenga su identidad cada miembro de la pareja, mayor la posibilidad de que el aspecto complementario que le brinda el otro sea positivo y de lugar para el crecimiento y mejoramiento de cada uno. La vida en pareja en este caso, es rica en matices, la presencia del otro estimula en cada uno querer ser mejor, uno aprende del otro sin perder su identidad. Los cambios que vendrán al nacer y crecer los hijos, son enfrentados adaptándose y renegociando cada vez un nuevo punto de equilibrio, viviendo el momento y disfrutando del encanto y desafío que cada una de las etapas trae.
Mientras menos definida tenga su identidad una persona, buscará una pareja que la complete y le de seguridad.
Este tipo de vínculo limita la individualidad. Es como si dos medias partes se juntaran para hacer un todo. Si una mitad de la pareja crece, desestabiliza a la otra persona. Los cambios naturales de la vida en pareja son vividos con mucha dificultad, y a veces, no es posible hacerles lugar y la pareja se rompe.
No es igual una persona que elige estar con otra porque la ama y desea compartir el camino de la vida con ésta, que una persona que siente que necesita a la otra persona para poder sobrevivir, y depende de ésta para poder ser.
Cuando el escenario es el segundo, la persona tiende a pensar que su felicidad depende de que el otro cambie; la relación está matizada por reclamos que cada uno le hace al otro.
Para estas personas que se completan, el cuadro emocional se complica cuando se convierten en familia, ya que uno puede sentirse desplazado por los hijos pues ahora hay que ocuparse de un ser chiquito e indefenso. Las necesidades de la persona emocionalmente dependiente, entran a competir con las del bebecito.
Nadie cambia porque otra persona necesita que éste cambie. Cada uno de nosotros somos responsables de nosotros mismos y de buscar vivir vidas completas, plenas de significado, que nos traigan felicidad y plenitud.
Clara P Fleischer.


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